Respuesta corta: Un pez en el fondo del acuario no siempre está enfermo: las especies de fondo viven ahí, y casi todos los peces bajan a descansar cuando se apaga la luz. Es una señal de alarma cuando un pez que antes nadaba a media agua pasa horas posado en el sustrato con las aletas plegadas, respira deprisa, deja de comer o se tumba de lado. En ese caso, la causa más probable no es una enfermedad rara sino el agua: amoníaco o nitritos por encima de cero, o una temperatura fuera de rango. Por eso lo primero no es medicar, sino medir.
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Cuándo es normal que un pez esté en el fondo
Es una especie de fondo. Las corydoras, los ancistrus, las botias o los kuhlis pasan la vida pegados al sustrato, y es habitual verlos inmóviles un buen rato entre dos tandas de actividad.
Está durmiendo. Con la luz apagada, muchos peces de media agua se posan en el fondo o entre las plantas, con el color algo más apagado. Si al encender la luz tardan unos minutos en ponerse en marcha y luego nadan y comen con normalidad, no hay nada que arreglar.
Descansa o está a punto de parir. Un pez de aletas largas, como un betta macho, se cansa de nadar y busca apoyos varias veces al día. Y en guppys, mollys y platys, la hembra preñada se aparta a una zona tranquila del fondo en las horas previas al parto.
La pregunta que resuelve casi todas las dudas es sencilla: ¿se levanta a comer? Un pez que descansa sube en cuanto cae la comida. Un pez que tiene un problema la ignora, o hace un intento torpe y vuelve a bajar.
Señales de que no es descanso, sino un problema
- Aletas plegadas contra el cuerpo, en lugar de abiertas y relajadas
- Respiración acelerada: las tapas de las branquias se mueven muy rápido aunque el pez no nade
- No sube a comer o escupe la comida durante más de un día
- Se tumba de lado, cabecea o le cuesta mantenerse derecho
- Color apagado, puntos blancos, aletas deshilachadas o vientre hinchado
- Les pasa a varios peces a la vez: cuando medio acuario está abajo, el problema casi siempre es el agua y no un pez concreto
| Lo que ves | Causa más probable | Primer paso |
|---|---|---|
| Varios peces abajo, respiración rápida, acuario nuevo o filtro recién lavado | Amoníaco o nitritos | Medir el agua y hacer un cambio parcial |
| Peces lentos y agrupados, cristal frío al tacto | Temperatura baja o calentador averiado | Mirar el termómetro y revisar el calentador |
| Pez recién comprado, escondido y con colores pálidos | Estrés de adaptación | Luz tenue, sin molestar, 48-72 horas |
| Un solo pez de lado, cabeza abajo o que se hunde al dejar de nadar | Vejiga natatoria o estreñimiento | Ayuno de 2-3 días y revisar la dieta |
| Puntos blancos, polvillo dorado, aletas rotas, escamas erizadas | Enfermedad | Identificarla antes de tratar |
| Pez viejo, delgado, que come poco pero sin otros síntomas | Edad | Agua estable y comida fácil de alcanzar |
El agua, primera sospechosa: amoníaco y nitritos
Es la causa más probable con diferencia, y también la más traicionera, porque el amoníaco y los nitritos son invisibles: el agua puede estar cristalina y ser tóxica. El amoníaco quema las branquias y los nitritos impiden que la sangre transporte oxígeno, de modo que el pez se queda sin energía, se posa en el fondo y respira deprisa.
Sospecha del agua sobre todo si el acuario lleva menos de dos meses montado o metiste los peces sin completar el ciclado del acuario. También si lavaste las esponjas del filtro con agua del grifo, añadiste muchos peces de golpe, se te ha ido la mano con la comida o el filtro ha estado parado unas horas.
La única forma de salir de dudas es medir. Con un test de gotas o de tiras, comprueba amoníaco, nitritos y nitratos: los dos primeros deben marcar siempre cero, y los nitratos conviene mantenerlos por debajo de 40 ppm. La interpretación de cada valor está en la guía de parámetros del agua del acuario.
Cuando amoníaco o nitritos dan positivo, haz un cambio de agua del 30 al 50 % con agua acondicionada y a la misma temperatura, deja de dar de comer uno o dos días y repite la medición a diario hasta que el valor vuelva a cero. Las bacterias embotelladas ayudan a que el filtro se recupere, pero no sustituyen a los cambios de agua. Para saber si tu filtro está maduro, repasa las señales de un acuario ciclado.
Si el test marca nitritos, los pasos para bajarlos sin poner en riesgo a los peces están en nitritos altos en el acuario.
Temperatura: agua fría, agua caliente y cambios bruscos
El metabolismo de un pez va a la velocidad que marca el agua. Cuando un acuario tropical baja de unos 22 °C, los peces se vuelven lentos, comen menos y acaban posados en el fondo, a veces todos juntos cerca del calentador. Suele deberse a un calentador averiado, corto de potencia o desenchufado durante la limpieza.
El exceso de calor se manifiesta distinto: el agua caliente retiene menos oxígeno, así que en verano es más habitual ver a los peces boqueando arriba. Los cambios bruscos son el tercer escenario. Un cambio de agua con agua varios grados más fría, o un pez recién comprado que se suelta sin aclimatar, provoca un choque térmico que lo deja aturdido en el fondo durante horas.
La comprobación es inmediata: mira el termómetro. La mayoría de especies tropicales comunes están cómodas entre 24 y 27 °C. Si la temperatura está baja, corrígela poco a poco, un par de grados cada pocas horas como mucho, y revisa la potencia y el estado del aparato con la guía de calentadores para acuario.
Estrés tras llegar al acuario o por acoso
Un pez recién llegado ha pasado por una bolsa, un viaje y agua con otros parámetros. Es normal que durante las primeras 48 a 72 horas se quede en el fondo o escondido entre las plantas, con los colores pálidos y poco apetito. Los aficionados con experiencia suelen dejar la luz apagada el primer día y no ofrecer comida hasta el siguiente.
Distinto es el pez que lleva tiempo en el acuario y de repente vive arrinconado. Observa unos minutos sin acercarte demasiado: si otro pez lo persigue, le muerde las aletas o le impide llegar a la comida, el fondo es su refugio, no su enfermedad. La solución no es un producto, sino reorganizar la población y añadir escondites; en qué peces no juntar están las combinaciones que más problemas dan.
Pez que nada de lado y se queda en el fondo: la vejiga natatoria
Cuando el pez no solo está abajo sino que nada de lado, se queda cabeza abajo, se hunde en cuanto deja de aletear o flota sin poder bajar, el problema suele estar en la vejiga natatoria. Es el órgano lleno de gas con el que controla su flotabilidad; cuando falla, el pez se mueve a empujones.
No es una enfermedad única, sino un síntoma con varias causas. La más frecuente, y la de mejor pronóstico, es el estreñimiento por sobrealimentación: un aparato digestivo lleno presiona la vejiga, sobre todo con exceso de comida seca y dietas sin fibra. También influye la forma del cuerpo: las variedades redondeadas, como los goldfish de fantasía o los mollys globo, tienen los órganos comprimidos y son propensas de por vida. Menos a menudo hay detrás una infección bacteriana, parásitos internos o un cambio brusco de temperatura.
Con un pez que conserva el apetito y no presenta otros síntomas, lo que suelen hacer los aficionados es dejarlo en ayunas dos o tres días y después ofrecer comida con fibra: guisante cocido y pelado para los omnívoros, o dafnia para carnívoros como el betta. Las cantidades razonables para el día a día están en la guía de comida para peces tropicales.
Si tras cuatro o cinco días no mejora, o si el vientre se hincha, las escamas se erizan o el pez deja de comer, ya no es un simple estreñimiento. Ahí toca consultar a un veterinario de animales exóticos o a una tienda especializada antes de usar ningún medicamento.
Pez enfermo en el fondo del acuario: qué enfermedades buscar
Con el agua en orden, la temperatura correcta y sin acoso, toca mirar al pez de cerca. El letargo acompaña a casi cualquier enfermedad, así que lo que orienta el diagnóstico son los demás síntomas.
Puntos blancos como granos de sal en cuerpo y aletas, con el pez frotándose contra los objetos: es la enfermedad parasitaria más común y tiene tratamiento si se actúa pronto. El protocolo está en la guía de punto blanco en peces.
Polvillo dorado que se ve mejor con luz lateral, junto con respiración muy rápida, apunta a terciopelo, otro parásito que ataca las branquias. Aletas deshilachadas con el borde blanquecino indican podredumbre de aletas, de origen bacteriano y casi siempre ligada a agua de mala calidad.
Vientre hinchado y escamas levantadas como una piña es hidropesía, un cuadro grave que indica fallo de órganos internos. Un pez cada vez más delgado aunque come puede tener parásitos internos.
En todos los casos, lo sensato es separar al pez afectado en un acuario hospital si dispones de él, para tratarlo sin medicar a todo el tanque. Cada cuadro está descrito con más detalle en enfermedades de peces tropicales.
Cuando ya ha habido bajas en el acuario, conviene repasar también las causas ordenadas por probabilidad en por qué se mueren mis peces.
No mediques a ciegas. Los medicamentos estresan a un pez ya debilitado, algunos dañan las bacterias del filtro y otros son tóxicos para invertebrados o para peces sin escamas como las corydoras. Mide primero el agua, identifica los síntomas y, si dudas con el producto o la dosis, pregunta a un veterinario o a una tienda especializada.
Vejez y otras causas menos frecuentes
Los peces también envejecen, y muchos tienen una vida más corta de lo que se piensa. Un guppy vive entre dos y tres años y un betta o un molly rondan de tres a cinco, de modo que un ejemplar comprado ya adulto puede ser un anciano al cabo de año y medio. El pez viejo nada menos, descansa más en el fondo y pierde algo de color. Si come y no tiene lesiones, no hay nada que tratar: basta con agua estable y poca corriente.
Cuando nada de lo anterior encaja, quedan tres sospechosos. Los nitratos muy altos no matan de golpe, pero un acuario que lleva meses sin cambios de agua acaba con peces apáticos; la rutina está en cómo limpiar un acuario paso a paso. Una corriente excesiva agota a los peces de aletas largas. Y los tóxicos externos, como ambientadores, insecticidas o restos de jabón en las manos, explican los casos en que varios peces caen de repente con el test limpio.
Betta, molly y guppy: qué mirar en cada uno
Son las tres especies por las que más se pregunta, y en cada una la lista de sospechosos cambia de orden respecto al diagnóstico general.
Pez betta en el fondo del acuario
El betta descansa mucho, sobre todo los machos de aletas largas: se apoya en hojas anchas, en el sustrato o en cualquier objeto. Deja de ser normal cuando pasa casi todo el día tumbado, no reacciona cuando te acercas y pierde el interés por la comida.
La causa más habitual es el frío. Es un pez tropical que necesita entre 24 y 28 °C, y sigue siendo frecuente mantenerlo en recipientes pequeños sin calentador ni filtro, donde además el amoníaco se dispara en pocos días. Le sigue el estreñimiento por exceso de comida seca. Los requisitos mínimos están en cuidados del pez betta.
Pez molly en el fondo del acuario
El molly es de los peces que antes acusan un agua inadecuada. Necesita agua dura y alcalina, y cuando vive en agua blanda o en un acuario sin ciclar aparece el llamado baile del molly: el pez tiembla en el sitio sin avanzar, con las aletas plegadas, y termina posado en el fondo. No es un parásito, es estrés por el agua.
Mide dureza, pH, amoníaco y nitritos antes de pensar en otra cosa. Una hembra con el vientre muy abultado que se aparta del grupo puede estar a punto de parir. Los valores que necesita la especie están en cuidados del molly.
Pez guppy en el fondo del acuario
En el guppy hay que distinguir por sexo. Una hembra gruesa que se queda quieta abajo o junto al calentador suele estar a punto de parir, y se recupera en cuanto suelta a las crías. Una hembra delgada y escondida probablemente sufre el acoso de los machos, que se evita con dos o tres hembras por cada macho.
En los machos, el fondo suele indicar otra cosa. Las líneas actuales aguantan mal el amoníaco, el agua fría y los cambios bruscos, y tienen una vida corta: un macho de más de dos años que nada menos puede estar, sencillamente, mayor. Las necesidades de la especie están en cuidados de los guppys.
Qué comprobar primero, en orden
- Observa unos minutos sin tocar nada: Cuenta cuántos peces están afectados, cómo respiran y si alguno los persigue. Ofrece una pizca de comida: que suban o no es el dato más útil.
- Mira el termómetro: Comprueba que la temperatura está en el rango de tus especies y que el calentador funciona.
- Mide amoníaco, nitritos y nitratos: Con un test de gotas o de tiras; los dos primeros deben dar cero. Sin test en casa, muchas tiendas especializadas analizan una muestra de agua.
- Haz un cambio parcial de agua: Del 30 al 50 % si algún valor está alterado o no puedes medir, con agua acondicionada y a la misma temperatura.
- Revisa el filtro y suspende la comida un día: Comprueba el caudal y que no haya un pez muerto o comida acumulada. El ayuno reduce residuos y alivia los problemas digestivos.
- Examina al pez de cerca y decide: Con puntos, manchas, hinchazón o aletas dañadas, sepáralo si puedes y consulta antes de medicar. Sin ellos, dale dos o tres días: muchos se recuperan cuando el agua vuelve a estar en orden.
Cuándo pedir ayuda a un veterinario o a una tienda especializada
Busca ayuda profesional si el pez lleva más de tres o cuatro días sin comer, si aparecen escamas erizadas, úlceras, ojos saltones o un vientre muy hinchado, si los síntomas se extienden a otros peces o si has corregido el agua y no hay mejora en una semana. Tanto a un veterinario de animales exóticos como a una tienda de acuariofilia les serán útiles los mismos datos: volumen del acuario, tiempo que lleva montado, especies, valores del test, temperatura y qué has cambiado en las últimas dos semanas.
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Preguntas frecuentes
¿Por qué mi pez se queda en el fondo del acuario sin moverse?
En una especie de fondo, o de noche, lo más probable es que descanse. Si es un pez de media agua y no sube a comer, las causas más frecuentes son amoníaco o nitritos, temperatura baja o estrés: mide el agua y mira el termómetro.
¿Qué hago si mi pez nada de lado y se queda en el fondo?
Nadar de lado apunta a la vejiga natatoria, a menudo por estreñimiento. Comprueba el agua, déjalo en ayunas dos o tres días y ofrece después comida con fibra. Si no mejora o tiene el vientre hinchado, consulta a un veterinario o a una tienda especializada.
¿Un pez en el fondo y respirando rápido se está muriendo?
No necesariamente, pero es una urgencia. Indica falta de oxígeno o branquias irritadas, casi siempre por amoníaco, nitritos o calor. Un cambio parcial con agua acondicionada y a la misma temperatura suele dar alivio en pocas horas.
¿Cuánto tiempo puede estar un pez nuevo en el fondo?
Entre uno y tres días es normal mientras se adapta. Si al cuarto día sigue inmóvil, sin comer o con las aletas plegadas, revisa los parámetros del agua y comprueba que ningún otro pez lo acosa.
¿Debo separar al pez que está en el fondo?
Solo si sospechas una enfermedad contagiosa, si otros peces lo atacan o si necesita tratamiento. Cuando el problema es el agua, afecta a todo el acuario y el traslado solo añade estrés.